miércoles, 16 de mayo de 2007

La viuda del Conde de Trillo


(Biografía)


Diría que la viuda del Conde de Trillo es una de las personas más peculiares que he conocido. Yo no tenía conciencia aún cuando las arrugas se regocijaban en cada centímetro de su piel. Es la persona más más anciana que nunca he conocido, una privilegiada. Ha vivido el siglo XX y siete años del XXI. Y ya veremos lo que le queda. Tenía cinco años cuando el Titanic se hundió y noventa y cinco cuando se cayeron las Torres Gemelas. Entre medio ha vivido sucesos tan importantes como la III Revolución Industrial, las dos Guerras Mundiales, la civil, la descolonización, la revolución bolchevique. En fin, ha vivido la mayor parte de mi libro de historia.


Valenciana de nacimiento, la única chica de siete hermanos, con lo que siempre fue la preferida. En Madrid, se enamoró de un señorito andaluz, de educación exquisita y de una familia rica venida a menos. Coincidían - porque él lo hacía coincidir - en el tranvía. Él fue su gran amor y su gran conquista. Todo un conde para una chica guapa de pueblo. En realidad, el señorito andaluz no era conde sino el padre de éste, pero ella siempre adornaba las historias que me contaba de su difunto marido.


Su vida no fue fácil, aún casada con un muchacho bien, tres hijos, porque su madre murió en un accidente doméstico preparando unas natillas a su nieta. Dicen que las desgracias vienen de tres en tres, a ella se le murió la madre, el marido y su padre enloqueció. Y todo esto en plena posguerra. Ella siempre quiso tener a su padre en casa, a pesar de sus ataques, muy luchadora como siempre fue.

Pasaron unos años malos. Prácticamente, nunca trabajó y se dedicó a vender sus objetos de valor hasta que el hijo mayor tuvo edad para trabajar. Más tarde, se casó su hija y ella vivió en su casa, ayudando a cuidar a sus nietos.
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Lejos de ser ejemplar, fue una abuela que estuvo ahí, cuando se la necesitaba. A sus nietos, los reñía, les hacía la merienda y les tejía jerseys. Y ellos a ella, pues le daban disgustos. Una vez los niños crecieron y se fueron de casa, la viuda se trasladó a una casa sola hasta bien entrados los noventa. Le encantaba gozar de libertad para hacer lo que quisiera, aunque por teléfono contase lo mal que estaba. Cuando ya no pudo, fue viviendo una temporada con cada uno de sus tres hijos. Murió un día de agosto bochornoso a los 100 años y unos días cuando me encontraba en Berlín.
Quiso cumplir los cien, creo que fue su último propósito. Recuerdo decírselo de pequeña, cuando ella tenía ochenta y tantos. Siempre exclamaba: "Ai, mante, als cent, no arribaré no!" Pero entonces sus ojos brillaban sonrientes.

11 garabatos:

Bastian dijo...

tengo ganas de leer la segunda parte, a ver si este texto tan bien escrito concluye en algo.

Rosicky dijo...

¡Eso! ¿Para cuándo la segunda parte? :D

Rosicky dijo...

Me hace gracia lo de los empeños... Curioso

Y nada de "cenquius".

Ya sabes que me gusta mucho tu blog... ¡Sigue así!

¡Besitos!

Ahora me voy a una barbacoa xD. Y mañana hay una comida de Españoles (aunque puedes llevar invitados de cualquier parte). La ha organizado el Viceconsulado español. Van docientas setenta y dos personas... :O

¡A ver si hablamos! ¡Besitos! :D

Arcángel Mirón dijo...

Y cómo sigue? Dale, somos impacientes!!

Jordi M. Novas dijo...

Continúalo, que tiene encanto.

Fanático dijo...

Actualizaaaaaaa mariaaaaaaaa...

Por cierto, vuelvo a escribir en mi blog. Si quereis ver un blog un poquito peor que este: http://egocracia.blogspot.com
Ya me diras que te debo por la publicidad, maria:)

Marta dijo...

Una petulante y anquilosada dama, indigna de haber vivido tanta historia y de haber sobrevivido a la misma semejante parásito, jaja.

A ver qué pasa con ella ;)

Un beso.

maria* dijo...

Me siento culpable por lo que debo haber reflejado de ella. Supongo que no es perfecta, para nada, pero es "La viuda del Conde de Trillo" :). Espero que en la segunda parte pueda expresar lo mejor de su carácter, tenía escrita la segunda parte pero le daré otro enfoque. Por cierto, nada de esto es ficción. Pretendía ser un homenaje.

Marta dijo...

Ahmm, bueno, no es responsabilidad tuya. Si fue así, fue así. Está interesante como personaje curioso. Si no es ficción, refleja lo que es y no te preocupes por el enfoque.

Fanático dijo...

Lo que yo no veo por ninmgún lado que sea una "anquilosada y petulante dama", ni que sea un "parasito"... Pa qué va a trabajar ni podía evitarlo...en fin!

Fanático dijo...

si podía evitarlo, quería decir...

ala mañaaaa... actualizaaa...aunq no sea con la segunda parte de momento...pon algoooo...

un beso!