Aunque los jóvenes no lo recuerden y los mayores no quieran hacerlo, siempre se cernirá la sombra de la leyenda de Carlota en aquel bosque. Se dice que las encontró un día de otoño, en un claro del monte. Carlota vivía en la falda de la montaña. Su casa estaba situada al final del estrecho camino que unía el monte con el pueblo de Urús. Estaba custodiado a ambos lados por esbeltas hayas que intimidaban al curioso y mantenían lejos sus ganas de adentrarse en el bosque.
Carlota era la única que danzaba por aquellos parajes a sus anchas. Fuese cual fuese la época del año, vagaba entre los árboles. Hacía muñecos de nieve alrededor de su casa y se tiraba en trineo ladera abajo; llenaba de flores silvestres todos los jarrones de su casa; saltaba charcos con sus botas de agua o acudía alborozada a mojarse los pies en alguno de los arroyos que ella conocía tan bien.
Un día de finales de verano, se estiró en una roca lisa que se encontraba bajo un claro. Carlota, con los ojos cerrados, oía el ruido del agua del riachuelo deslizarse montaña abajo mientras sentía los rayos de sol en su piel. No se sabe muy bien cuánto tiempo debió pasar en aquella posición pero, cuando abrió los ojos, ya había bajado el sol y pudo ver, descendiendo lentamente hacia ella leves motas doradas. Se frotó los ojos y parpadeó, luego volvió a mirar. Aquellas motas, ahora más cerca, eran pequeñas mariposas. Cuando las tuvo prácticamente ante ella, pudo comprobar que tenían silueta humana, además de alas. La boca de Carlota fue entreabriéndose mientras revoloteaban a su alrededor, dejando un rastro brillante tras de sí. Aquel día, todo Urús supo de la historia de Carlota y el Monte de las Hadas.
Carlota era la única que danzaba por aquellos parajes a sus anchas. Fuese cual fuese la época del año, vagaba entre los árboles. Hacía muñecos de nieve alrededor de su casa y se tiraba en trineo ladera abajo; llenaba de flores silvestres todos los jarrones de su casa; saltaba charcos con sus botas de agua o acudía alborozada a mojarse los pies en alguno de los arroyos que ella conocía tan bien.
Un día de finales de verano, se estiró en una roca lisa que se encontraba bajo un claro. Carlota, con los ojos cerrados, oía el ruido del agua del riachuelo deslizarse montaña abajo mientras sentía los rayos de sol en su piel. No se sabe muy bien cuánto tiempo debió pasar en aquella posición pero, cuando abrió los ojos, ya había bajado el sol y pudo ver, descendiendo lentamente hacia ella leves motas doradas. Se frotó los ojos y parpadeó, luego volvió a mirar. Aquellas motas, ahora más cerca, eran pequeñas mariposas. Cuando las tuvo prácticamente ante ella, pudo comprobar que tenían silueta humana, además de alas. La boca de Carlota fue entreabriéndose mientras revoloteaban a su alrededor, dejando un rastro brillante tras de sí. Aquel día, todo Urús supo de la historia de Carlota y el Monte de las Hadas.
A raíz de aquello, muchos niños lo visitaban con la esperanza de verlas e incluso varios aseguraban haberlas visto. Pero hace algún tiempo, un niño desapareció. Había entrado en el bosque con cuatro amigos pero nunca salió de allí. Los otros niños dicen que unas motas doradas empezaron a rodearlo. Entonces, empezó a correr hacia las profundidades del bosque. Nunca lo encontraron.
Y desde entonces, la leyenda de Carlota no se le cuenta a los niños. Nadie excepto algún viajero fisgón se atreve a cruzar el límite del bosque. Las malas lenguas acusan de aquella desaparición a la brujería y la magia negra.
Ahora, se le llama el Monte de las Hayas.
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1918 en Inglaterra


11 garabatos:
me han gustado mucho los seis primeros parrafos del post, y especialmente los tres primeros:)
un beso!
¿Y nunca se supo más nada de Carlota? ¿Se convirtió en hada, tal vez?
Inspirada por el caso Maddie? :D
Carlota siguió yendo al claro del bosque hasta que su vejez le impidió ir hasta allí. Las conocía mejor que nadie. Ella es la única que sabe dónde se encuentra el niño.
Todas las leyendas tienen su magia.
Es interesante, parece el punto de partida para una peli de Guillermo del toro :)
jaja pues si parece el principio de una de del toro, me dejas con ganas de una continuacion. Nos vemos pronto!
Carlota y la gotas doradas...
Picnic en el bosque da las hayas?...
Muy bueno, mucho
Por cierto, me guardo la canción que cuelgas para algún post apropiado. Magnífica.
Dicho lo cual, nunca me fié de las mariposas :), demasiada belleza en una efímera y frágil envase, y además sus inicios son sospechosos.
El bosque y sus leyendas son para los niños y las miradas inocentes. A los mayores nos da demasiado miedo lo intangible.
tiene tufo de serie...
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