lunes, 23 de junio de 2008

Esclavos

De camino al mercado, no pude evitar curiosear. Llevábamos dos días de fiesta ya y yo apenas había visto cómo era el gran anfiteatro del que todos me habían hablado. Era enorme, como jamás había habido otro, con tres pisos de arcos que se sucedían formando un óvalo. Colosal.

Me acerqué allí y traté de ojear qué se cocía dentro. Me asomé por una de las grandes arcadas, lejos de las puertas que custodiaban los soldados. Apenas veía la acción, pero podía oler el olor de la sangre derramada sobre la arena y oía el rugir de las fieras, cuando el clamor popular cesaba y todos contenían el aliento.

Tras el solemne saludo Ave Hadrianus, el metálico silbido de las armas al desenvainar. En las primeras filas, los senadores repartían su atención entre el espectáculo y cualquier gesto del emperador Adriano. A éste no podía verlo desde aquel hueco y tan sólo podía contemplar cómo un senador estaba siempre vuelto hacia su izquierda, dando la espalda a otro pobre que trataba también de colmar de gracia al susodicho. Más arriba, la clase alta de la ciudad se agrupaba soberbio y triunfante. Las mujeres, ataviadas con sus mejores galas, agarraban el brazo del hombre que tenían a su lado, exagerando el gesto. Éstos, a su vez, contenían la emoción del espectáculo, mostrándose impasibles y capaces.

- Quita de ahí, esclavo. - dijo un soldado, propinándome un golpe, ya que me había visto husmear.

Cogí el fardo y me dispuse a continuar mi camino cuando un anciano mendigo se interpuso en mi camino.

- No te compadezcas, esclavo. La vida es una lucha contínua para todos. - dijo mirando hacia el lugar donde se celebraban los juegos.
- No para todo el mundo igual.
- No hay camino fácil de la tierra a las estrellas. Los gladiadores son héroes para el pueblo... ¿Recién llegado a Roma, esclavo? - dijo con desdén. Como única respuesta obtuvo un parpadeo. - Aún así, esclavo, eso que ves no es lo que era. Cuando era joven, se celebraban los juegos durante decenas de días. Los de Trajano duraron cien días.

Debí abrir los ojos de tal manera que esbozó media sonrisa, sabiendo que había conseguido mi atención, y dijo:

- Yo fui gladiador. - dijo con orgullo, y mis ojos aún se abrieron más - Pero el éxito es efímero, ya me ves. A uno la vida le parece corta cuando es afortunado y larga cuando no lo es...

- ¿Era un esclavo?

- Lo fui. En Roma hay oportunidades para todos. Si eres listo, sabrás buscarte la tuya, esclavo.

Ante mi gesto incrédulo, concluyó:

- Muchacho, ¡no sabes cuán grande es Roma!

15 garabatos:

Miguelo dijo...

me gustan las pelis de romanos jejeje en especial gladiator

Raúl Retana dijo...

Me a recordado mucho al Gladitor pero mejorado, con un intenso toque de reflexión.
Un Saludo

La Esquina del Mundo dijo...

los sueños son la realidad, si tienes un sueño lucha por él... que nadie te diga que no lo vas a conseguir, eso es porque no tienen agallas de intentarlo.

Ya se echaba de menos saber algo de ti ;)

Camille Stein dijo...

la antigua Roma era un paraíso para los esclavos que sabían luchar

... antes era el sueño romano, ahora tenemos el sueño americano

:)


un beso

jm dijo...

Tienes razón, la vida parece una lucha continua para todos, como la de los gladiadores luchando siempre hasta el final

Un saludo

Mary dijo...

;)

LOS GLADIADORES ROMANOS LUCHBAN HASTA MORIR COMO NOSOTROS CON NUESTRAS ALMAS Y CUESTIONES.


SALUDOS¡

o s a k a dijo...

qué buena excusa para hablar de Roma una vez más... no sé qué tiene esa ciudad (bueno, un poco sí lo sé), pero cada vez que la visito, regreso más LIBRE

un fuerte abrazo desde la arena del circo zaragozano

n a c o
ayquécaló

Sintagma in Blue dijo...

Los imperios nacieron de la esclavitud de otros.

Vanessa dijo...

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Gracias por seguir publicando la palabra

jordim dijo...

¿Que recuerda a Gladiator? No creo.. creo que este texto es interesante por otro tipo de cosas, sobre todo porque lleva implícita una reflexión que no se pilla a bote pronto.

Anónimo dijo...

El protagonista de la teva història podria ser perfectament Espartaco, que va patir les mateixes injustícies que qualsevol altre gladiador, però ell va ser capaç de liderar una revolta i d'aconseguir desafiar Roma durant dos anys.

Per això encara avui és recordat com un dels símbols de la lluita per la LLIBERTAT.

;) ;) ;) ;)

Arcángel Mirón dijo...

En la película Gladiador, hay una escena en que Russel Crowe habla con el ¿jefe de gladiadores?, y éste le dice:
- Cuando yo era gladiador vencí en todas las batallas. Pero no fui el mejor porque mataba primero: fui el mejor porque el público me amaba. Gánate al público y ganarás tu libertad.

Siempre me pareció un consejo magnífico.

Y tu cuento me encantó. Tenés mucho talento, María.

Un abrazo.

o s a k a dijo...

entonces... ¿pasarás por la Expo? (un cierto aire a circo sí tiene, jeje)

n a c o
menosesclavo

SERGI ÁLVAREZ dijo...

no está nada mal.

Ya que te gustan los relatos te invito a pasarte por mi Blog. Cuelgo UN CUENTO A LA SEMANA para que los descarguéis gratuitamente.

www.elmurcielagorojo.blogspot.com

Un abrazo a todos.

AdR dijo...

Qué grande fue y qué grande es Roma, pero creo que antes surgían más oportunidades que ahora :)

Saludos