lunes, 7 de julio de 2008

En lugar de mil palabras (XIII)

Había pretendido comentar el vídeo que cuelgo y la película de la cual proviene (American Beauty), pero creo que es mejor que no diga nada - que para eso esta entrada lleva el título que lleva -. A los que ya la han visto - que serán la mayoría -, para que refresquen. A los demás, corran a un videoclub y alquílenla.



Versión original


En español

10 garabatos:

Miguelo dijo...

siempre la version original! no?

muaks

o s a k a dijo...

no-te-lo-vas-a-creer

ayer estuve 3 minutos apuntando con la cámara a una azotea en la que se había quedado enganchada una bolsa de plástico. La foto al final no vale demasiado, pero esta coincidencia me deja tan desarmado que si quieres me das tu email y te la mando

: )

n a c o
flipantedetodaflipedad

jaumeduran dijo...

María, buenos días.
Es bonito lo que nos ofreces. De todos modos no puedo evitar ser escéptico respecto a estos momentos transcendentes tan típicos de las películas americanas, con el pianito de fondo... no sé, todo muy visto, muy gastado ya. Sentimentaloide, superficial, en el fondo.
Aún así, subscribo la frase "el miedo es una triste excusa".
Saludos

Raúl Retana dijo...

jaja. Me encanta esta peli. Pero me acordado a la parodia que hacen en padre de familia. Muy muy buena.

Un Saludo

Arcángel Mirón dijo...

Esta película es excelente. Y la escena de la bolsa es tan simple y maravillosa, que uno no puede entender cómo una bolsa bailando en el aire logra fascinarnos.

Neurax dijo...

Inmejorable elección, nunca está de más recordar lo bueno de verdad.

Saludos

MBI dijo...

Un saludo.
Nuevo

jordim dijo...

Ui... pues a mí American Beauty me parece cualquier cosa menos muy vista o gastada...

jordicine dijo...

Es una de mis películas preferidas. Tiene algo diferente al resto. Y sí, lo de la bolsa de plástico tiene mucho sentido. Cualquier cosa puede ser maravillosa si la miramos bien. Además, Kevin Spacey es uno de mis actores favoritos. Buena elección. Un beso.

Carlitos Satan dijo...

Larga vida a todos los Lester Burnham de este mundo, sin ellos, el concepto de valentia se habría perdido.