Lo que había brillado hacía unos días,
desteñía mohína. Latón envejecido:
su mundo.
Sin embargo ella ardía,
era una canica en un montón de perlas.
Los colores marchitos deslizaban su vida.
Venían aires nuevos,
quién sabe si tal vez más fríos.
viernes, 31 de octubre de 2008
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9 garabatos:
pero una canica mas bella q las perlas... o no? pues eso! muak
Late vida en medio de lo opaco. Siempre pasa, María. Parece que no hay nada más, y hay. Me recordaste a un poema de Gustavo Nápoli, que dice "ya no habrá mucho más para dar, me dijo un hombre equivocado".
Me ha gustado mucho, María.
Además, me está haciendo pensar mucho lo de la canica.
Un abrazo.
A veces una canica puede ser mucho mejor que una perla, quizás engreída y vanidosa. Me va lo normal. Un beso, María.
¿Una canica roja? :)
Me gusta cuando escribes así, son pocos los textos cortos, pero he descubierto que tanto estos como los relatos largos los hilvanas muy bien.
Besos
P.D: ¿el título está en inglés o es una i (inicial)?
AdR, es un 1 en números romanos.
Ah Vale :) Gracias
Nunca se sabe lo que viene, pero de todo se aprende, no?.
Tus relatos más cortos siguen siendo los mejores. Un beso ;)
Te está sentando bien la poesía urbana..
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