viernes 31 de octubre de 2008

I

Lo que había brillado hacía unos días,
desteñía mohína. Latón envejecido:
su mundo.
Sin embargo ella ardía,
era una canica en un montón de perlas.
Los colores marchitos deslizaban su vida.
Venían aires nuevos,
quién sabe si tal vez más fríos.

9 garabatos:

Miguelo dijo...

pero una canica mas bella q las perlas... o no? pues eso! muak

Arcángel Mirón dijo...

Late vida en medio de lo opaco. Siempre pasa, María. Parece que no hay nada más, y hay. Me recordaste a un poema de Gustavo Nápoli, que dice "ya no habrá mucho más para dar, me dijo un hombre equivocado".

jaumeduran dijo...

Me ha gustado mucho, María.
Además, me está haciendo pensar mucho lo de la canica.
Un abrazo.

jordicine dijo...

A veces una canica puede ser mucho mejor que una perla, quizás engreída y vanidosa. Me va lo normal. Un beso, María.

AdR dijo...

¿Una canica roja? :)

Me gusta cuando escribes así, son pocos los textos cortos, pero he descubierto que tanto estos como los relatos largos los hilvanas muy bien.

Besos
P.D: ¿el título está en inglés o es una i (inicial)?

María. dijo...

AdR, es un 1 en números romanos.

AdR dijo...

Ah Vale :) Gracias

Bea M dijo...

Nunca se sabe lo que viene, pero de todo se aprende, no?.
Tus relatos más cortos siguen siendo los mejores. Un beso ;)

jordim dijo...

Te está sentando bien la poesía urbana..